domingo, 19 de octubre de 2008

La amistad

El verdadero calificativo de amigo lo merece aquel a quien, después de haberle juzgado digno de tal nombre, le confiamos los secretos como a nosotros mismos. Igualmente, se han de evitar los extremos tanto de confiarse a cualquiera como de no hacerlo a nadie.

Séneca. Epístolas morales a Lucilio

viernes, 17 de octubre de 2008

Criando malvas.....

No, tranquilos, no me voy a suicidar, ni voy a matar a todos mis nuevos alumnos, que para eso son muy buenos, estudiosos, atentos, aplicados y por supuesto hormonados.... claro, son adolescentes.

Imaginar, un chico de 8 años, que un buen día descubre que tiene un don, puede devolver la vida a cualquier persona, animal o insecto simplemento tocandolo... pero con dos condiciones. En primer lugar cuando ha pasado un minuto desde que esa persona ha recobrado la vida, alguien que se encuentre a su alrededor la perderá, para restablecer el equilibrio, claro. La segunda condición será que no podrá volver a tocar a esa persona, animal o insecto o este morirá, ya sí, para siempre. Y así nos encontramos al protagonista de Criando Malvas, Ned, que no puede tocar ni a su perro, primero al que devolvió la vida, ni a la mujer a la que ama, Chuck, a la que conoce desde su infancia y a la que resucita para intentar descifrar quién la asesinó... en fin, es todo un poco extraño, no?? Y a mi por supuesto me encanta. Gran serie que os recomiendo, por supuesto de estética muy timburtiana y un poco macabra, pero muy divertida, original y bien planteada. De momento solo he visto un capítulo, pero me ha subyugado y estoy deseando ver más... ya os contaré qué tal.

Besos desde el Puerto de Santa María, mi nuevo hogar momentáneo, esperemos que para todo el curso escolar.

jueves, 2 de octubre de 2008

Es caprichoso el azar

Él giró la esquina... escuchaba una canción de Serrat que decía algo de eso, y pensó que realmente le podía pasar a él, que de repente podía encontrar allí a la mujer de sus sueños. Pero no. Lo único que encontró al doblar la esquina fue un chucho meandose en la rueda de su coche. Fue corriendo a aullentarlo. No es que su coche fuera una maravilla, un Polo, pero bastate viejo, diez años ya, de color verde. Era un coche que le encantaba a su antigua novia. Y por eso lo compró. Pero ella lo abandonó a las dos semanas de comprarselo. Nunca había tenido demasiada suerte con las chicas. Y con esta había durado bastante, seis meses, todo un récord para él. Todas las mujeres de su vida lo habían abandonada a los tres meses más o menos. Bueno, todas las mujeres, las dos anteriores que habían entrado en su vida. Abrió la puerta. Puso recto el retrovisor. Entró en el coche y metió la llave de contacto. Se encendió la radio. Y se quedó pensando. Treinta años recien cumplidos. Toda su vida había perseguido algo que no había logrado. O sí lo había hecho, después de todo, era un buen donnadie en la empresa publicitaria en la que trabajaba. Y las mujeres, ¿qué decir de ese tema? No había conocido aún lo que era realmente el amor y ya había gastado tres décadas de vida.
Quizá fuera el momento de hacer algo realmente diferente. Pero, ¿se atrevería? Arrancó el coche y empezó a circular...