domingo, 8 de marzo de 2009

Balance

Otro marzo más...
Se acercan los 28...
Y echando la vista atrás...
Como dice la canción, unos que llegan otros se irán. ¿Y mi vida? Sigue hacia delante. Conociendo gente nueva cada día.
Dudas... hice bien esto? Habría sido mejor hacer lo otro? Ya no tiene remedio, o no. Hay cosas que se pueden cambiar. No es volver atrás en el tiempo, pero sí se puede rectificar.
Familia o amigos... la familia es para siempre, o no... y los amigos? Con ellos no puedes hacer apuestas... los hay de todos los colores, sabores y olores.
Los hay q se preocupan por tí. Los hay que no llaman nunca. Los hay que se enfrentan a sus problemas solos. Los hay q no saben enfrentarse a ellos sin un apoyo constante.
¿Y yo? ¿De qué tipo soy? ¿Me conozco? Creo que sí. O no. Supongo que uno no termina nunca de conocerse, por lo que los demás no pueden terminar de conocerte. Y lo mismo ocurre al revés, nunca podemos terminar de conocernos. Evolucionamos. Cambiamos. Para mejor o para peor el día a día nos cambia

domingo, 18 de enero de 2009

Rutina

Ella se despertó un domingo más. Ayer fue sábado, y se quedó entre las sábanas pensando qué había hecho el fin de semana. Un fin de semana más sola en casa. Desde hacía bastante tiempo esos eran sus fines de semana. Salir durante el día un rato quizá con alguien, la mayor parte de la veces sola, y dar una vuelta por la ciudad. Al principio estos fines de semana eran esporádicos. Pero poco a poco se habían convertido en algo habitual. Salir el sábado a dar una vuelta sola y pronto a casa a cenar unas palomitas mientras veía una película sola en su casa. De vez en cuando le gustaba abrir una botella de vino, para imaginar que estaba con alguien tomando algo en la calle, charlando, teniendo la vida social que antes había tenido.

No sabía en qué momento esto había pasado a ser su rutina. Llamaba a alguna amiga o a algún amigo y solía encontrar alguien con quien quedar. Pero poco a poco se hacía cada vez más difícil. Todo el mundo tenía planes al margen de su vida. Sentía que se había quedado sola. Y para evitar la decepción de sentirse rechazada había decidido no llamar nunca más. Sentía que todo el mundo avanzaba en la vida y ella no lo conseguía. Su vida se había convertido en un callejón sin salida. Rutina. Trabajar. Pasar un tranquilo fin de semana en casa descansando. Y no sabía cómo salir de esa situación.

Cada vez se sentía más sola.